
Lógica vigorosa
Hoy a la mañana tuve una discusión bastante acalorada con mi zapatilla izquierda, ya ni me acuerdo porqué. Me avergüenza admitir que salí perdiendo. Resulto ser, para mi sorpresa, una oradora impecable, pese a su mugre intrínseca. Ni sospechaba el dominio fantástico que ella tenía de técnicas retóricas y argumentativas. Me dejó mudo.
Para cuando terminó conmigo no solo me había humillado olímpicamente, sino que había logrado convencer a todo mi cuarto – muebles, ropa y libros por igual – de que yo estaba, sin lugar a dudas, total, absoluta e irremediablemente loco.
H:M
No hay comentarios:
Publicar un comentario