La aguja hipodérmica
La aguja hipodérmica
No conocí la amargura de las palabras hasta que me tocó
tragarlas.
Con la arcada aprendí
que su veneno no está en la tinta
ni en el colmillo de la pluma.
Que el grito no se pierde con la voz
ni recuerda la garganta que lo parió.
Que el sollozo no cae con las lagrimas
sino por las letras de la mejilla.
Es la palabra
Mordida ponzoñosa
Sostén del eco
Lamento.
Es la palabra Amargura.
Hache Eme
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