
A partir de ahora este árbol sos vos
Casi frente a mí, a cincuenta metros o menos, hay un árbol que brilla mientras el resto del jardín se apaga con el ocaso. En el medio del verde que lo rodea sus hojas son amarillas donde los dedos pueden rozarlas, naranjas un poco más allá y de un rojo fulgurante bien arriba en la copa. Cada una es una pequeña lengua de fuego y el árbol entero es una enorme llama perenne, que aun azotada por el viento es inapagable. Si cierro los ojos puedo oírlo crepitar. Si los abro y miro un poco más allá, las últimas hojas, las más solas, las más rojas, se recortan contra el cielo azul como chispas que se arremolinan y escapan de una fogata descomunal.
Casi como si pudiera hablarme, casi como si yo pudiera escucharlo, no puedo evitar pensar que tal vez esta sea mi zarza ardiente. Pero yo no tengo un pueblo que liberar. No soy guía ni mensajero de nadie. Solo soy un hombre hipnotizado, sentado casi a oscuras en el banco de un jardín, deseando en silencio ser como éste árbol, que soporta su fuego interno sin hacerse cenizas. Esperando ser, al menos, como sus últimas hojas, las más rojas, las que se recortan contra el cielo y se sacuden y se arremolinan y como si fueran chispas brillando se pierden en la oscuridad.
H:M
2 comentarios:
Ok, borré el comentario anterior porque lo había publicado con faltas y no sabía como arreglarlo. Me gusta la descripción, es muy poetica. ¿Salió de la consigna de virginia?
Hey santi, me alegra que te halla gustado, y si, en aprte salió de la consigna que nos llevó vir, pero en realidad solo fue una escusa. Tenía ganas de escribir algo así. El texto en realidad tiene una segunda parte, dos parrafos más, pero decidí no subirlos, aunque me gustan mucho.
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