
Sábana negra
El extraño encapuchado observó atentamente el caramelo ácido que sostenía entre sus huesudos y blanquísimos dedos. “Estos son mis favoritos” dijo, “¿Estás seguro de que me lo querés regalar?”. Sonriendo, Julián asintió. “Son demasiado ácidos y a mi en realidad me gusta más el maní con chocolate”. Mientras se metía un puñado tras otro de maníes en la boca Julián agregó “Mi mamá cree que los como demasiado rápido. Se la pasa diciéndome que uno de estos días me voy a atragantar con uno”.
El extraño pasó su finísimo brazo sobre los hombros del niño, acercándolo un poco más a si mismo. “Bueno, no creo que te tengas que volver a preocupar por eso”.
H:M
1 comentario:
No suelo comentar en entradas viejas pero, ya que no tengo nada que hacer y esta me gustó mucho... Me gusta. Personificar la muerte siempre está bueno y en este caso la Parca incluso resulta simpática. Al mismo tiempo, es un cuento con efecto, aunque solo sea un párrafo y funciona bastante bien como uno.
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