No quedó nadie
No quedó nadie
Cuando todos se fueron, yo también me fui. Dejé a la soledad abandonada como un trasto viejo en un departamento vacío. Chupara polvo y oxido, criará musgo y mugre, y quizás en mil años otro inquilino la encuentre y pueda interpretarla. O No. Tal vez su mejor destino posible sea el olvido, ese exilio para los incurables.
Hache Eme
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